Ministro Bitrán:
"Los diputados DC están en el límite de la injuria" Mirko Macari
La Nación, Domingo 10 de Diciembre de 2006
Está enojado por el último coletazo del puente Chacao: la interpelación en su contra que promueven diputados de la falange. Afirma que ha ganado enemigos por decir las cosas por su nombre y que para sacarlo del puesto hicieron lobby personas que él no habría esperado. Y señala que la gran amenaza a la calidad de la democracia es el financiamiento empresarial que hoy afecta a todo el espectro político.
"Hola, vamos", dice Bitrán escueto y directo, mientras se sienta en la cabecera de una enorme mesa de madera y espera a la grabadora. Tiene ese estilo ejecutivo y acelerado que agota con sólo mirarlo, algo casi calvinista que apela a una carrera contra el tiempo para ganarse con obras en este mundo la salvación en el otro. Judío practicante, ingeniero civil industrial, doctorado en Estados Unidos, el ex director de la Fundación Chile y ex gerente de la Corfo hace una suerte de balance del año donde debutó en la grandes ligas del poder.
–Está evaluado con la mejor nota del gabinete económico (5,39) según "El Mercurio". ¿Qué tan difícil fue obtener esa nota?
–Ha sido un año complejo, el ministerio se vio enfrentado a grandes desafíos, quizás el más importante fue tomar una decisión racional y razonable del puente Chacao. Eso fue políticamente lo más complejo. Se generaron grandes expectativas, y enfrentar la realidad, una oferta concreta de 927 millones de dólares, no fue trivial.
–Diputados DC preparan una interpelación en su contra por ese tema.
–Están en el límite de la injuria porque dicen que oculté información, ¡que demuestren qué oculté! Tomamos la decisión sobre la base de una oferta a firme de la empresa concesionaria seleccionada, y ese es el único antecedente que pudimos tomar en cuenta. Estudios previos indicaban cifras menores, y el proceso de licitación contemplaba un estudio de una consultoría independiente para evaluar la oferta. Y llegó a la conclusión taxativa que el Estado chileno actuó adecuadamente, porque la oferta recibida afectaba el interés fiscal.
–¿Y entonces por qué lo van a interpelar?
–Me cuesta entender a qué se refieren estos diputados. Uno podría poner este tema al revés: yo exijo una explicación. Cómo es posible que llegáramos a un proceso en que el Estado chileno fue puesto entre la espada y la pared, de tener que aceptar una oferta que al parecer tenía un exceso de precio de 250 millones de dólares. Cómo es posible que se haya creado un escenario en que era casi imposible y políticamente difícil rechazar la oferta. Exijo saber cómo llegamos a esa situación. ¡No sé si ellos me van a interpelar a mí, o yo a ellos!
–¿Es grave que sean diputados DC los que propician la interpelación?
–Me preocupa el intento de confundir, no el partido.
–¿Está enojado?
–Sí. Estas cosas afectan el desarrollo de las políticas públicas, que tienen que tener como objetivo único el interés general.
–¿Se ha ganado enemigos poderosos este año?
–Creo que sí, porque decimos cuándo las presiones obedecen a lobbys corporativos o cuándo son legítima defensa de intereses de la comunidad. Decir las cosas por su nombre genera enemigos.
–¿Por qué en la política no se dice lo que se piensa, ni se hace lo que se dice?
–Porque eso trae costos. Todavía no se aquilata el beneficio político de enfrentar presiones de grupos corporativos de frente. Cuando se explica esto de cara a la opinión pública, al final se sale políticamente fortalecido. Es necesario practicar más esto, para que el temor de enfrentar intereses específicos sea cada vez menor.
–¿Hay excesivo temor al conflicto?
–No, porque hay una exacerbación de otro tipo de conflictos. Lo que hay es demasiada precaución al enfrentar intereses corporativos cuando éstos tienen voz fuerte y potente.
–¿Fue objeto de maniobras sucias o todo está dentro de las reglas no escritas de la política?
–Se hicieron lobbys que yo no me habría esperado.
–¿Amenazas?
–Empresarios llegando al sistema político, a los partidos, con mucha vehemencia, tratando de descalificarme. Y durante un tiempo tratando de influir para que mi nombre apareciera en el cambio de gabinete.
–¿Pero dentro de las reglas del juego?
–Está en las reglas que cuando grupos de interés se sienten afectados recurren al sistema político y a parlamentarios. La pregunta es si esas reglas hay que cambiarlas, y eso tiene que ver con la regulación del lobby.
–¿Se ha desayunado de alguien por prestarse para presionar?
–Me he desayunado de alguna gente, que no voy a mencionar, por hacerse eco de las presiones. La imagen pública de esas personas no se condice con la realidad.
–Se dice que usted es un gran técnico al que le falta sentido político. Haga su autocrítica.
–Depende de la política que queremos hacer. Creo tener gran sentido político porque poseo una visión del desarrollo que queremos para el país. Creo en la gran política, que es concertar, crear confianzas, espacios de diálogo.
–En abril declaró que le preocupaba la captura del Estado por grupos de interés. ¿Fue pitoniso de la crisis del PPD y del destape de los operadores?
–Cuando hablo de captura del Estado me refiero a la vinculación entre las políticas de regulación del sector privado y el rol de la actividad privada. Uno de los temas en que Chile se debe actualizar es la influencia desmedida que tiene el sector regulado en las políticas regulatorias del Estado. Estamos con una brecha respecto a lo que son las mejores prácticas internacionales.
–Pero los operadores son un caldo de cultivo para presiones corporativas por las trenzas que se arman.
–Yo me refería a regulaciones tarifarias, de las fusiones de empresas, cosas por el estilo. También es importante tener un Gobierno en que la administración tenga que ver con la excelencia profesional. Necesitamos funcionarios que quieran desarrollar una carrera, sin perjuicio de que pertenezcan a partidos. Si el Estado es permeado por gente con agenda electoral o partidista, eso atenta contra lo que la Presidenta quiere.
–¿Lo han presionado para poner operadores?
–No me han presionado.
–¿Ningún compañero o camarada ha entrado por la ventana al MOP?
–No. Usted debe decir cómo es posible, pero a mí no me han llamado. Habrá un sesgo de selección en esto también. Obviamente me han recomendado profesionales, pero no por su militancia.
–¿Las medidas anunciadas por Bachelet son adecuadas o insuficientes?
–Lo que ella ha anunciado es de la mayor relevancia; en aquellas reparticiones en que la primera línea es de confianza del Presidente, los segundos niveles van a ser contratados a través de la Alta Dirección Pública. Eso nos acerca al modelo británico de un servicio público altamente profesionalizado, y es el paso más decidido que se ha dado en materia de modernización estatal. El otro tema fundamental es el Instituto de Evaluación de Políticas Públicas, que hará estas evaluaciones ex ante y ex post. Australia es el único país del mundo que tiene este sistema.
FINANCIAMIENTO EMPRESARIAL
–En abril, usted decía "tenemos que aumentar el escrutinio que hay sobre el financiamiento de la política y la relación entre política y negocios". Eso fue casi como de Yolanda Sultana.
–No es novedad que hay en todos los partidos, de Gobierno y oposición, financiamiento de empresas. La pregunta es qué esperan a cambio las empresas. ¿No hay ahí un contrato implícito? ¿Algún compromiso tácito? Es probable que sí, y por eso hay que regular.
–En el tema de las concesiones, usted inauguró las críticas al laguismo, cuestión que está de moda.
–Fui ingenuo, no me di cuenta que lo que decía iba a ser utilizado políticamente. Nosotros creíamos que se había hecho un gran avance a través del programa de concesiones. En forma muy pragmática, desde que Carlos Hurtado fue ministro, en vez de cambiar la estructura interna del MOP, era más fácil crear un esquema ad hoc "al lado" que pudiera abordar con alta productividad y eficiencia el tema de las concesiones, de modo de cerrar la brecha de infraestructura que había en el país. El ex ministro Lagos intentó hacer un cambio, mandando una ley al Congreso, pero fuerzas internas del ministerio hicieron fracasar esa iniciativa. Entonces, no le quedó otra que armar la estructura de Concesiones para llevar a cabo un plan muy ambicioso, y lo que obtuvo fue una oposición política que se conjugó con intereses sindicales para cerrarle la puerta a la modernización del MOP.
–Entonces, ¿cómo se entienden los cambios que usted ha promovido en concesiones?
–Al comienzo de este Gobierno me planteé institucionalizar la modernización del MOP, porque hay una serie de elementos burocráticos, jurídicos y culturales que dificultan una gestión eficiente. Traté de listar los problemas para justificar una modernización de todo el MOP, no sólo de concesiones, pero los medios se enfocaron en mi lista de problemas, que no son del Gobierno de Lagos, sino que vienen hace 100 años. Me vi atrapado en una discusión que no busqué, donde aparecía criticando al Gobierno anterior, cuando en realidad criticaba la falta de modernización del Estado.
–Los empresarios que trabajan con concesiones acusan hoy una baja de inversión.
–Efectivamente, para licitar una concesión se requiere un trabajo de dos años desde el momento en que uno identifica la obra; por tanto, las concesiones que podríamos haber adjudicado este año estaban completamente definidas. Y lo que no se podía adjudicar este año era porque no había estudio que lo permitiera. En consecuencia, es efectivo que hay un bache en el número de adjudicaciones, como consecuencia del bache en el número de proyectos que se prepararon hace dos o tres años, lo que no cuestiono, porque en los 10 años anteriores se concesionaron muchos proyectos.
–Usted es PPD y la semana pasada denunció a funcionarios de Vialidad de la IX Región ante la Fiscalía por corrupción. ¿Acaso no piensa PPD, no actúa PPD, ni siente PPD?
–No tengo idea del partido ni de la identidad de las personas involucradas, la única información que recibí como ministro –el sumario no ha terminado– es que el fiscal puso en conocimiento del Ministerio Público irregularidades que involucran a diez personas. Conozco algunos cargos, pero no sé quiénes son ni su militancia, y no me interesa.
–El ex ministro Javier Etcheberry dijo que si Bitar no hacía el caiga quien caiga en el PPD, él se iba de la tienda. ¿Usted también pone condiciones para seguir en el partido?
–No. Entré al PPD porque soy un liberal progresista. Liberal en lo cultural, creo en la economía de mercado, pero también en un Estado fuerte con capacidad de regulación y de promoción de la competencia. En ese ámbito, el único partido en el que me siento cómodo es el PPD. Ahora, ¿me gustan las prácticas que hemos conocido? No.
–¿Conoció esas prácticas por lo que salió a luz pública?
–Sí, yo no hacía vida partidaria.
–¿Y ahora?
–Ahora participo un poco más.
–¿Votó por Flores o por Bitar?
–No voté, estaba fuera del país.
–Es un perfecto suizo usted.
–Soy muy franco, no soy militante activo. De verdad me sorprendió lo que ha salido y me duele. Hoy hay financiamiento empresarial en todo el espectro político, y ese financiamiento afecta la calidad de las políticas públicas. Sé que hay empresas que financian a varios partidos, y esto esconde un enorme potencial de deterioro de la calidad de las políticas públicas y de la calidad de nuestra democracia.